Salud y bienestar

Embarazo y cafeína, una relación complicada

La cafeína es una sustancia que es consumida habitualmente en gran cantidad en todo el mundo. Está presente en muchas bebidas como el café, el té, el mate, los refrescos de cola, las bebidas energéticas, el chocolate… Por eso se cree que cerca de un 90% de las mujeres embarazadas consumen cafeína de algún modo y en menor o mayor cantidad, a través de la alimentación.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda en embarazadas con gran ingesta diaria de cafeína (más de 300 mg/día), disminuir dicha ingesta durante el embarazo para reducir el riesgo de pérdida del embarazo y de bajo peso al nacer.

Aunque la mayoría de las guías de salud aconsejan consumir cafeína de forma moderada, no sobrepasando los 200 mg al día, lo que vendría a equivaler a dos tazas de café solo al día. Un consumo superior podría aumentar el riesgo de aborto y generar otro tipo de problemas durante el embarazo, como: restricciones del crecimiento, reducción del peso al nacer, parto prematuro o muerte intrauterina.

Café, té y embarazo

Se ha comprobado que el consumo de cafeína en café o té durante el embarazo incrementa el riesgo de parto prematuro y bebés de bajo peso o tamaño al nacer, ha concluido un estudio de la University College Dublin, titulado Lifeways Cross Generation Cohort Study. Dicha conclusión ha sido publicada en The American Journal of Clinical Nutrition.

El investigador principal del estudio Ling-Wei Chen ha declarado que “basándonos en las asociaciones consistentes que hemos observado y porque la mayoría de los embarazos no se planean, recomendaríamos a las mujeres que están embarazadas o que desean estarlo que limiten al mínimo su consumo de café y té con cafeína”. El mensaje que quiere transmitir a las embarazadas es “cuanto menos, mejor. Mi consejo es que traten de reducir la ingesta lo máximo que puedan, pero si lo pueden dejar completamente, sería incluso mejor.

Pero la limitación de cafeína no afecta solo a las embarazadas, sino que también se recomienda reducir su consumo en caso de estar intentando lograr un embarazo o cuando se está dando el pecho. La eliminación de la cafeína presente en la sangre se retrasa considerablemente durante el embarazo. Los expertos explican que el cuerpo de una embarazada tarda 18 horas en eliminar los efectos de la cafeína, frente a las 6 horas que se tardan normalmente.

El café es una de las fuentes más frecuentes de una gran ingesta de cafeína. Lo recomendable sería que las futuras madres dejasen de ingerir cafeína, pero muchas veces no es fácil ya que esta sustancia crea una adicción y es complicado prescindir totalmente de ella. En ese caso lo recomendable es reducir la dosis ingerida e intentar tomar menos cantidad. Aunque lo mejor sería no tomar nada de cafeína, si se puede evitar.

Achicoria, sin cafeína ni excitantes

Como los seguidores de esta página ya sabréis, la achicoria es una bebida de sabor amargo, muy parecida al café, pero que no contiene nada de cafeína, ni tampoco ningún tipo de excitante. Es totalmente natural y 100% vegetal. Además, posee un alto contenido en fibra que ayuda a mejorar el tránsito intestinal.

Frente al consumo de café que puede ocasionar molestias digestivas a la embarazada, ya que aumenta la secreción de ácido clorhídrico y pepsina en el estómago lo que puede empeorar un trastorno frecuente en el embarazo: la acidez, la achicoria favorece la digestión de los alimentos, gracias a su principal fibra, la inulina y a la intibina, un compuesto amargo que favorece la secreción de jugos gástricos.

Además, cuenta con otras propiedades beneficiosas, diuréticas y antioxidantes. Contiene betacaroteno y provitamina A, potentes antioxidantes, y cuenta con un alto contenido de vitaminas y minerales: calcio, hierro, potasio, magnesio y fósforo.

También ayuda a descansar y dormir mejor, puesto que, al no contener excitantes, ni teína, ni cafeína, no altera el descanso y te permite dormir bien.