Salud y bienestar

La importancia de esforzarnos por mantener una alimentación saludable también durante el verano

Como ya os anunciamos en el post anterior, en verano es necesario esforzarse aún más, si cabe, para mantener una alimentación saludable. Durante el año nuestros hábitos y rutinas son más fáciles de seguir pero, ¿y en verano, que estamos más relajados, con más tiempo, con mejor humor, y pasamos gran parte del día fuera de casa? Seguir una dieta acorde a la estación, que nos proporcione energía y mantenga nuestros hábitos de vida sana, será lo ideal para un verano de 10.

La dieta de verano perfecta tiene que ser fresca, ligera y nutritiva. Es importante no dejarnos llevar por la comida basura o el “terraceo” y sus tapas en exceso. Sabemos que da pereza ponerse a cocinar en este ápoca, pero hay opciones sencillas y deliciosas que nos permitirán seguir hábitos saludables en nuestra alimentación veraniega.

En la estación del año más calurosa nuestro organismo tiene unas necesidades concretas y distintas a las del resto del año. Tenemos una mayor perdida de agua y sales minerales, ya que nuestro cuerpo transpira más para regular la temperatura. Esto conlleva un mayor riesgo de deshidratación sin que, en muchos casos, seamos conscientes de ello. Además, el ritmo basal (que indica las calorías que necesita el cuerpo para realizar las funciones metabólicas básicas, como hacer que trabajen correctamente los órganos vitales) es más lento y por lo tanto el desgaste de energía menor. Las altas temperaturas hacen que el metabolismo por lo general se ralentice, y el cuerpo consuma una menor cantidad de energía para mantenernos con vida, ya que no necesita generar tanto calor como en invierno. Por eso la ingesta de alimentos, que son los que nos proporcionan esa energía, debe ser menos calórica en esta época.

Lo principal y más importante es hidratarse muy muy bien. Para eso, aparte de beber agua, zumos, batidos naturales de frutas y leche e infusiones… O por supuesto tu habitual y deliciosa taza de achicoria mezclada con leche o agua y con un par de hielos varias veces al día, es necesario consumir alimentos que sean ricos en minerales, vitaminas y aminoácidos.

¿Y qué menú puede reunir todas estas condiciones? Uno compuesto por ensaladas, cremas y sopas frías, platos únicos y ligeros que sean sencillos de preparar y algún que otro capricho que además encaje en el concepto de saludable.

Ensaladas: la clave principal  

Las ensaladas son saciantes, hidratan, aportan pocas calorías y muchos nutrientes y además, ¡están deliciosas! Y por si esto fuera poco, se pueden hacer de manera rápida y sencilla y al gusto del consumidor. Lo más recomendable es que contengan verduras, como lechuga, escarola o endivia, la hoja de la achicoria, saludable a la par que deliciosa. También algo de proteína como jamón o pavo, huevo o pescado, y algún hidrato de carbono como pasta, arroz, picatostes… Teniendo esto como base principal, puedes dejar volar tu imaginación hasta límites insospechados. Frutas y frutos secos, distintos y deliciosos aliños…todo vale para que tu ensalada quede riquísima y de lo más original. Puedes inspirarte  para su preparación en función de si va a ser plato único, acompañamiento del principal o un ligero entrante.

Las sopas frías: lo mejor para el verano

Las sopas frías tienen una gran cantidad de agua además de un alto contenido en vitaminas y minerales, lo que las convierte en el alimento perfecto para cubrir nuestras necesidades en verano. El gazpacho, el ajoblanco, la crema de calabacín o la vichyssoise, entre otras, serán las protagonistas de las comidas durante los próximos 2 meses.

Plato único y nutritivo: en la sencillez está el gusto

Entre el calor, la pereza característica de la época estival y el poco tiempo que nos queda tras el dedicado al ocio, lo más lógico es que no tengamos ganas de encerrarnos en la cocina durante horas. Por eso te proponemos que las comidas y cenas de este verano, sean fáciles y rápidas de realizar, un plato único (o casi) que contenga todo lo necesario, nos aporte nutrientes y energía y nos sepa a gloria. Y por supuesto, huir lo máximo posible de los fritos y los precocinados. Como acompañamiento si nos quedamos con hambre, siempre podemos recurrir a una de nuestras deliciosas ensaladas o exquisitas sopas frías de las que ya os hemos hablado.

¡Ah!, y no olvidéis los sándwiches o bocadillos que, para las cenas o las escapadas a la playa o al campo a pasar el día, pueden ser nuestro gran aliado siempre que sean sanos y nutritivos. Si el pan es integral o de cereales mucho mejor.

La fruta y los dulces sanos: el broche final

La fruta fresca es la mejor opción para comer a cualquier hora del día y no solo de postre, como estamos acostumbrados. Las propias del verano como la ciruela, sandía, cerezas, melocotón…, poseen mayor cantidad de vitaminas y propiedades ricas para nuestro organismo, al haber madurado con el sol. ¡Y además son más baratas! Lo recomendable es tomar como mínimo 3 piezas al día. Y si te cansas de comerlas siempre de la misma manera o tienes peques en casa te proponemos realizar macedonias con zumo de naranja, brochetas, helados o batidos. ¡No habrá quien se resista a estas delicias!

No me digas que con todos estos consejos no te han entrado unas ganas locas de correr a preparar el menú semanal y degustarlo. ¿A qué estás esperando?

Desde La Achicoria seguiremos ofreciendo sanos consejos para que tu vida sea saludable y equilibrada.